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REVIEW BY: Zack Díaz
Michael, la película biográfica del Rey del Pop, demuestra una vez más que la legacy media y la crítica especializada están cada vez más divorciadas de la realidad y de lo que quiere la gente.
Una película con visuales aplastantes, uso brillante del icónico repertorio de Michael Jackson y la actuación estelar de Jaafar, su sobrino, quien se mimetiza en su piel, voz y manerismos a un nivel de detalle casi sobrenatural.
Lo único que se le puede reprochar a esta película, mejor descrita como una experiencia religiosa para todo melómano, es que haya sido tan corta. Sin embargo, la crítica y los fans han desatado una guerra de reviews.
Veamos lo bueno (y lo no tan bueno) de Michael (2026).
Sinopsis (Sin Spoilers):
Michael abarca los primeros 29 años de vida del Rey del Pop. Ni más, ni menos.
Arrancando en Gary, Indiana, el filme sigue a los hermanos Jackson en su ascenso al estrellato mientras lidian con la presión de Joseph, su padre y manager, quien lidera al grupo con puño de hierro.
A pesar de los golpes de la vida y de su padre, Michael se las arregla para destacar entre sus hermanos y perfilarse como una estrella solista. La película se pasea por los momentos clave de su carrera, su proceso creativo, el origen de grandes himnos como Beat It o Thriller y los dramas internos de un niño al que le arrebataron su infancia para convertirse en un ícono global.
Lo Bueno:
La película del Rey del Pop está hecha con un nivel de rigor que habría enorgullecido al propio Michael, quien era notorio por su perfeccionismo.
La dirección está en manos de Antoine Fuqua (Día de Entrenamiento), el guión es de John Logan (El Aviador) y la producción corre por Graham King (Bohemian Rhapsody). Este equipazo logró confeccionar un híbrido entre musical, drama y concierto en vivo que resulta difícil de describir, pero también imposible de resistir.
Lo primero a destacar es el impresionante uso del repertorio musical de Jackson para hilvanar la trama y los diferentes estadios de la vida del cantante; Billie Jean o Thriller no aparecen simplemente como los éxitos que son; estas canciones se van revelando de a poco, a medida que el genio las va componiendo, tentando al espectador con el anticipo ominoso que esperarías de un jefe final de videojuego.
La puesta en escena es su segundo gran mérito. Las presentaciones de los Jackson 5 son entrañables; las interpretaciones de los vídeos musicales mandan electricidad por la espina y los grandes conciertos de estadio son, directamente, una máquina del tiempo visual que te traslada, en cuerpo y alma, al Dodger Stadium del 83 o el Wembley del 88.
Por último, pero no por ello menos importante, el espíritu indomable de Michael es canalizado a la perfección por su sobrino, quien logra transmitir la sinceridad y bondad que el Rey del Pop inflaba en su incalculable séquito de fans; esta película es un cariñito al alma de cualquiera y, sin caer en el melodrama, te deja la sensación de que el mismísimo Michael te habla a través de la pantalla para decirte: “Si quieres hacer del mundo un mejor lugar, mírate en el espejo y haz el cambio ya”.
Lo Malo:
Todo el presupuesto se lo gastaron en las impresionantes coreografías, grabaciones en locaciones reales, maquillaje y vestuario; o al menos, eso especulamos, porque es la única explicación para que el CGI de algunas escenas sea tan primitivo y aberrante. Las representaciones de la Gary, Indiana de época o Bubbles, el chimpancé mascota de Michael, están tan mal logradas que te sacan por completo de la inmersión… Menos mal que esto solo ocurre unas 2 o 3 veces en todo el metraje.
La actuación de Jaafar es impecable, pero también hay que decirlo, demasiado conveniente. El guión no es nada exigente con su estrella, la cual no es llevada hasta amplios rangos actorales a pesar de los múltiples puntos de conflicto en la historia. El Michael de Jaafar solo conoce 3 expresiones: Felicidad, desafío educado y empatía en el dolor, un rango demasiado cómodo y dócil que impide humanizar al ícono; pocas son las veces donde Michael no es magnánimo y, a la larga, te desconecta de su historia.
Por último, hay que atajar los comentarios de la prensa especializada que han arrasado con la película en sus críticas.
NO. Michael no trata ninguna de los escándalos más grandes de su vida tardía… Y eso es porque el filme acaba en 1988, dejando espacio para una secuela ya confirmada en la que, probablemente, veamos otra cara del artista.
Michael es un tributo en el que su relación con su madre, sus hermanos, sus fans y los niños del mundo son retratadas con el lente amoroso de quienes produjeron la película: Su propia familia y allegados. Es un tributo respetuoso y magnánimo que acerca un pedacito del ícono a nuevas generaciones; quizá demasiado respetuosa y magnánima, lo que algunos pueden interpretar como un acercamiento superficial a la vida de un artista tan complejo.
Conclusión:
Michael es una experiencia cuasi-religiosa que todo amante de la música debe experimentar; un filme espectacularmente realizado con valores de producción altísimos, un espíritu noble que le transmite a su audiencia y que peca, por falta de tiempo y arrojo, de ser demasiado complaciente con su protagonista, tanto el actor como el personaje. Errores inocentes que no empañan una apoteósica puesta en escena que te hace llorar, reír y cantar por 127 minutos que se sienten demasiado cortos.
¿El veredicto? 8.5 cotufas.
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